Quienes Somos

Alberto Blasco
Propietario y director del teatro Amaya y productor teatral

El pasado mes de octubre se cumplieron cinco años desde que Alberto Blasco y Mocho Borrajo transformaran el cine Amaya de Madrid en un nuevo espacio escénico para la capital. Sin embargo, hace unos meses el conocido artista gallego anunció su despedida de los escenarios y de todo lo relacionado con el sector teatral, que será efectiva el próximo 14 de febrero, por lo que Blasco le ha comprado su participación en el teatro Amaya. Así se ha convertido en propietario único y director del recinto del paseo del General Martínez Campos. Además continúa con la productora que tenía con Borrajo, Suspiro, con la que actualmente tiene en cartel la obra de Ana Diosdado “Olvida los tambores”, y cuya actividad también cesará el día de San Valentín, así como con la gestión de sus otras dos empresas propias: Teatral Amaya y Real Línea Cultural.

- ¿Cómo fueron tus inicios en el sector? - Llevó 16 años como productor. Empecé después de dejar el Ministerio de Cultura, donde llevaba una parte de La Red de Teatros. Monté mi propia productora hasta que, cuando Moncho Borrajo se quedó sin su representante habitual, empecé a llevarle yo sus asuntos. Anteriormente a esto había realizado varias funciones como productor.

Con Juan Carlos Pérez de la Fuente hice “Mujeres frente al espejo”, que se estrenó en el teatro Alcázar de Madrid con Blanca Portillo y María José Alfonso; y trabajé en una obra de Juan Carlos Rubio que se titula “Esta noche no estoy para nadie”, que la protagonizó Esperanza Roy. Estas son las primeras funciones en la que trabajé.

Desde ahí hasta hoy he hecho treinta y siete, la última “Olvida los tambores”. - ¿Y como surgió la idea de comprar un teatro en Madrid? - Siempre he tenido la obsesión de tener un teatro, porque me parece que es la única posibilidad, según está el mercado, de poder llevar a cabo tus propias producciones. Si no, tienes que estar negociando con unos y con otros y según que fechas y sitios se hace muy difícil. Al final lo cogimos a medias entre Borrajo y yo y salió bien.

Para mí el teatro Amaya es un espacio importante porque tiene 870 localidades, se está construyendo ahora mismo una sala de ensayos en la parte de arriba de 400 metros cuadrados... creo que es un local que está muy bien equipado, que está ubicado en un lugar que no es céntrico pero que está muy bien comunicado, y que por lo tanto me ofrece muchas posibilidades para poder trabajar de ahora en adelante.

- ¿Y cómo se presenta el futuro ahora que Moncho Borrajo deja los escenarios? - Moncho Borrajo finalizará su actividad artística el próximo 14 de febrero. Como ya terminó en Madrid, se decidió de manera bilateral que él ya no tuviera vinculación con el teatro, y me quedé yo con el recinto entero. - ¿También eres el programador artístico del recinto? - Sí, también lo soy. Quiero introducir en la programación mis propias producciones, como es el caso actual de “Olvida los tambores”, pero también las de otras compañías invitadas. La siguiente obra en cartel será una de una productora de Miami que se titula “En el nombre de Alá”, y que estará hasta enero, luego llegará otra producción mía protagonizada por Javier Veiga y Fele Martínez.

- ¿Estas compañías invitadas tienen que cumplir algún requisito especial para ajustarse a vuestra programación? - A mí y al público que va al Amaya nos gusta un tipo de teatro divertido, entretenido, que no incluya funciones con textos difíciles o muy sesudos del estilo de autores como Bergman, cuyas obras se adaptan mejor a recintos como el Bellas Artes. No programo clásicos, porque cuentan con otros espacios en los que los sabrán llevar a cabo mucho mejor. Nuestras obras están dirigidas a gente que quiere pasar una tarde entretenida e irse del teatro con un buen sabor de boca, sin preguntarse si van a entender o no la representación.

- ¿El Amaya acoge otro tipo de actividad que no sea meramente teatral? - El teatro Amaya vive también de las convenciones de todo tipo, que se desarrollan desde la mañana hasta la noche y que suelen reunir a 500 ó 600 personas. Durante algunas épocas del año solo programamos teatro de jueves a domingo, porque el resto de días trabajamos con convenciones. Por ejemplo actualmente estamos gestionando una de Microsoft.

- ¿Cómo se han desarrollado estos cinco años que llevas en el Amaya? - Los inicios fueron muy duros, sobre todo porque ha habido que hacer mucha reforma, ya que anteriormente era un cine y no estaba preparado para acoger teatro. Hemos tenido que hacer una caja escénica que ha resultado muy cara, sobre todo por la cantidad de medidas de seguridad que te piden ahora mismo. El Amaya tiene 4.700 metros cuadrados, lo que indica que no es un teatro pequeño, ya no solo por la sala en sí, sino por la cantidad de camerinos, almacenes, u oficinas que alberga. Empezamos las obras hace casi cinco años pero realmente las terminamos hace dos.

- Supongo que también te habrá proporcionado muchas satisfacciones... - Creo que los mejores momentos de mi vida laboral han sido estos últimos cinco años. La tranquilidad con la que uno trabaja sabiendo que cuenta con su propio espacio no tiene precio. Antes montaba las funciones y vivía preocupado por cómo las iba a estrenar y en qué circunstancias, y ahora tengo la libertad de saber cuándo las voy a estrenar y por cuánto tiempo las voy a mantener en cartel, aunque finalmente es el público el que decide ese factor. “Olvida los tambores” estuvo cuatro meses en La Latina y ahora dos meses en el Amaya, y ha funcionado mejor en esta última etapa. Aunque trabajas mucho más, al menos es por algo tuyo, por lo que las satisfacciones son mayores.

- ¿Que se van a encontrar los espectadores que asistan a “Olvida los tambores”? - Se trata de una obra que juega mucho con lo que parece que le gusta al público de la televisión, que es recordar años pasados al estilo de la serie “Cuéntame”. Es una función divertida que tiene el gancho de contar con personajes con mucho carisma interpretados por chavales muy conocidos de la televisión. Tanto el primer reparto, en el que estaban Ana Polvorosa o Carmen Morales, como el actual, en el que están Elena Furiase, Antonio Hortelano o Gorka Otxoa, están formados por jóvenes actores que la gente quiere ver porque son muy conocidos. Pero además se trata de un texto honesto con una bonita historia de amor que cuando se escucha y se ve te entretiene y te hace pensar.

Consideré que había que recuperarla porque la gente quiere ver cosas de esa época, para recordar su música, su vestuario o su mobiliario. - ¿Hasta cuándo va a estar en el Amaya? - Hasta el 2 de noviembre. Posteriormente recorrerá la región de Murcia, del 3 al 7 de diciembre estará en el teatro Principal de Valencia, y durante ese mismo mes también se representará en el teatro Cervantes de Alcalá de Henares (Madrid). - ¿Cuántas empresas productoras posees actualmente? - Tengo Teatral Amaya, con la que gestiono el teatro; Suspiro, con la que gestionaba mis producciones con Moncho Borrajo y que lleva 13 años; y Real Línea Cultural, con la que hago mis propias producciones y que lleva 15 años. Con esta última ahora mismo estoy preparando un musical de copla que se llama “Lolita a Lola”, protagonizado por Lolita, que se estrenará 30 de enero en el teatro Colón de La Coruña, y que recorrerá gran cantidad de lugares hasta que llegué al Lope de Vega de Madrid, donde estará durante tres semanas del próximo mes de abril. Permanecerá en España hasta mayo, ya que en junio nos vamos a Latinoamérica.

Real Línea Cultural también se ha quedado con la distribución del musical “La vuelta al mundo de Willy Fog: el musical”. Ahora está en Madrid, se está montando otra compañía para estrenarlo en Barcelona en Navidad, y otra lo llevará de gira. En definitiva, se va a representar en tres sitios a la vez. Es una función que dirige Víctor Conde, quien también está preparando para mí el musical de Lolita y una función de Juan Carlos Rubio que se llama “Tres”, que verá la luz entre marzo y abril. Con Suspiro acabo el 14 de febrero, cuando se cerrarán un montón de años de trabajo con Moncho Borrajo. La verdad es que a mí me da mucha pena, porque se trata de un artista brillante que se va a alejar de las giras, de tantos años encima de los escenarios. Es una persona que se ha dedicado a este sector durante 36 años y que no ha disfrutado ni de su casa ni de su familia, por lo que ha decidido retirarse. Yo le echaré de menos, porque para mí es casi como un padre, pero creo que hace muy bien en retirarse, en dedicarse a su pintura, a escribir, o a la radio, porque creo que va a hacer algo en este medio. A nivel laboral, a partir del 14 de febrero dejaré de tener relación con él. Suspiro desaparecerá entonces, porque los asuntos personales que vaya a hacer a partir de entonces creo que los p uede resolver perfectamente con su secretario. Eso no quita que yo le negocie un contrato, pero ya no dentro de una relación continúa. Teatral Amaya, por su parte, cuenta con una compañía fija de 7 ó 9 actores, que antes se dedicaba al teatro más comercial y ahora está más centrada en el infantil, que habitualmente se programa en el teatro para las campañas escolares.

- ¿En el Amaya habéis notado que los espectadores hayan recortado su presupuesto dedicado al ocio? - En absoluto. Nuestro público, eso sí, es muy de ordenador, usan mucho páginas como Atrápalo o Muchoviaje. Tenemos un alto porcentaje de ventas por esta vía, y a las funciones de los sábados acuden más de cien personas por Atrápalo. En este sentido no es un público muy convencional.

Personal

Dirección:  
Alberto Blasco San Juan
Adjunto a la Dirección:  
David Blasco
Administración:
Juan Rodríguez
Jefe de Sala: 
Vanderlei de Souza
Maquinaria:  
Álvaro Prieto
Iluminación:  
Manuel Díez
Prensa:  
Teatro Amaya
Coordinador Grupos:  
David Blasco
Taquilla:  
Angelines, Juani
Web:  
Víctor Jimenez

Contacto:   91 435 68 35
email: info@teatroamaya.com
tecnicos@teatroamaya.com

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